Un auténtico Apicultor es un tesoro de conocimiento y habilidades. Sabe si el año está siendo bueno para las abejas, lo que les falta, si ha llegado el momento de recolectar la miel y cuánta cantidad se puede recolectar.

Nosotros amamos la naturaleza y admiramos el lugar tan necesario que ocupan en ella las abejas, respetamos su manera de organizarse y hacer las cosas, dejándoles en sus hogares la cantidad de miel necesaria para que las abejas tengan bastante alimento para el invierno. Y tratamos de no intervenir drásticamente en el mecanismo claramente organizado de la vida de las abejas, lo cual hace que se obtenga una miel de la mejor calidad.

Paymogo está situada en la comarca del Andevalo,  su naturaleza salvaje y ajena de explotaciones industriales y agrícolas de su región la hacen única, siendo el mismo entorno desde hace cientos  de años, sin que nada en él haya cambiado.

Dicha actividad transcurre en las dehesas junto a riberas naturales, en un entorno donde los animales  se sienten totalmente libres.

El sabor de la libertad

Como se sabe, la miel es producto de la digestión del néctar de las flores en el organismo de las abejas melíferas. Todas las abejas del mundo lo hacen de la misma forma. Pero después de este proceso, los caminos divergen.

En el colmenar convencional, el  objetivo es recolectar durante la temporada la máxima cantidad de miel posible de cada colonia de abejas, estresadas en innumerables colmenares con traslados a través de distintos lugares y/o regiones para aprovechar al máximo todas las floraciones sin dejarlas reposar y hacer su trabajo de la manera milenaria que lo llevan haciendo.

Además, la miel  se recolecta sólo una vez por año: a principios de septiembre, cuando realmente ha madurado. No se sigue el criterio del hombre sino el de las propias abejas, que sellan panales de miel para pasar el invierno.

Nuestro método se basa en el respeto al medio ambiente y a las abejas mismas, sin utilizar productos fito-sanitarios, ni cultivos, solo flora autóctona y natural, bajo la certificación oficial del CAAE, organismo que vela y acredita que los medios y métodos empleados se basan en la producción ecológica y artesanal.

Todas estas tribulaciones tienen como finalidad la recolecta de la miel. En cierto sentido, es la apoteosis de la actividad de un artesanal apicultor que cosecha con respeto y mimo una parte de. La miel de estas abejas  se puede almacenar durante mucho tiempo y no perderá ni un ápice de sus múltiples propiedades, gracias en gran medida a la ausencia de fito-sanitarios y pesticidas en todo su entorno natural, salvaje y con poca población humana en dicha región.

Cualquier visitante que nos lo proponga, puede ir a contemplar dichas dehesas, riberas y lugares para acabar admirando el trabajo de nuestras abejas. También disponemos de los análisis de miel para quien quiera comprobar las distintas medidas en polifenoles, pólenes, pureza, HMF, etc.

Lo más importante es ver con los propios ojos el antiguo oficio que contribuyó a que sobreviviera el amor por las abejas hasta nuestros días. No es una casualidad que en el escudo de Paymogo aparezcan las abejas desde hace cientos de años.